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SELA: una historia
En el año 1998, la Iglesia Evangélica Presbiteriana y Reformada en Perú (IEPRP) aprueba en su Asamblea General en la ciudad de Lima un proyecto de formación teológica para la zona de Huanta-Ayacucho. Éste tenía por objeto proporcionar a la región un fácil acceso a una formación teológica y ministerial. Las razones resultaban obvias: las difíciles condiciones económicas no posibilitaban el que los jóvenes y aun los ministros de trayectoria accedieran a este tipo de formación en ciudades distantes como por ejemplo Lima. Además, este naciente período de post-violencia terrorista abría nuevas posibilidades a la difusión del evangelio: la búsqueda de los jóvenes respecto a alternativas para un encuentro diferente con Dios hacía que los porcentajes de vinculación a las iglesia evangélicas fuera en aumento, y ello en la región más católica del Perú.
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Luis Ruiz Guerra
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Es así como en ese mismo año se da inicio al Instituto Bíblico de Los Andes. La iniciativa la dan el pastor huantino Luis Ruiz Guerra y el pastor y misionero holandés Marc van Pelt. Luis Ruiz era a su vez el Director de Ayni, una reconocida organización dedicada a reducir el problema de la pobreza en la región. A su vez, Marc provenía de la experiencia de la Iglesia Reformada de los Países Bajos. En los pastores Ruiz y van Pelt se produce una positiva sinergia, basada en sus intereses por las personas más pobres y por una misión cristiana pertinente a las necesidades de la zona. |
Inicialmente el Instituto inició sus clases a nivel nocturno, para empezar a hacerlo a partir del año 1998 en horario diurno. |
Pero las expectativas de los estudiantes fueron creciendo y las necesidades por la investigación también. Así, en el año 2003, el Instituto eleva su categoría a la de Seminario. Este es el inicio formal del Seminario Evangélico de Los Andes (SELA).
Los estudiantes que empiezan a llegar al SELA provienen cada vez más de diferentes denominaciones. Ello empieza a enriquecer un intercambio de experiencias beneficioso para la institución. Así, y buscando una mejor |
Marc van Pelt |
interacción y relación con todas las denominaciones evangélicas, el SELA empieza a desarrollar un trabajo independiente de la iglesia presbiteriana, con la cual sin embargo sigue manteniendo un convenio de colaboración mutua. Independizado en sus decisiones respecto a cualquier iglesia nominal y aun a cualquier congregación local en lo específico, el SELA traslada su sede el año 2004 de la ciudad de Huanta a la de Ayacucho, con la expectativa de poder convocar mejor, desde el centro mismo del Departamento, a quienes se sienten llamados para el ministerio cristiano; sobre todo, a los que provienen de las comunidades campesinas y pueblos más pobres de la región. |
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